domingo, 29 de diciembre de 2013

Tras sinsajo - Capítulo 10

-Sssh -le digo, y me siento en una esquina de la cama, en el lado contrarío donde esta Peeta sentado- no digas eso... -y poco a poco me acerco hacía el, el se tapa la cara con una pequeña almohada naranja que tenía cerca suyo.
Le empiezo a acariciar el pelo, y noto lo nervioso que esta, pero no paro de acariciarle el pelo, poco a poco se tranquiliza. La verdad es que hace rato que he perdido la noción del tiempo, y no sé si llevamos así diez minutos o ya una hora, no lo sé, pero me da igual. Él me ha tranquilizado como un millón de veces, y ya era hora de que lo haga yo.
Muevo delicadamente los dedos hacía su cara, empiezo a tocarle la frente, y todos los lugares cercanos a los ojos, veo como cierra los ojos y entonces se me ocurre. Quizás quiera dormir. Así que paro de acariciarle.
-Katniss...- dice Peeta vergonzoso, mientras me agarra de la mano- me gusta que me acaricies -al decir eso sonrió, este es Peeta, mi Peeta.
-Vale, no pararé. -y vuelvo a sonreír. Sé que el no me ve, pero es más una sonrisa para mi misma.
-Katniss... ¿Podrías cantarme?
Creo que me dijese eso era lo último que se me hubiese ocurrido, lo último. Pero da igual. Toso un poco, para aclararme la garganta, y empiezo a cantarle.

"En lo más profundo del prado, bajo el sauce Hay un lecho de hierba, una almohada verde suave; Recuesta tu cabeza y cierra tus adormilados ojos Y cuando los abras de nuevo, el sol estará en el cielo. Aquí es seguro, aquí es cálido Aquí las margaritas te protegen de cualquier daño Aquí tus sueños son dulces y mañana se harán realidad Y mi amor por ti aquí perdurará."

Cuando mi padre murió deje de cantar, y luego me costó muchísimo volver a empezar a cantar. Primero en el bosque, luego en casa, y después empecé a soltarme un poco. 
La verdad es que después de tantos años sin cantar, todavía me acuerdo de todas las canciones que nos enseñaban a Prim y a mí en casa, no se me a olvidado ninguna, o eso creo...
-Me encanta esta canción ¿Podrías volver a cantarla? -susurra Peeta cuando termino de cantarla. Y se la repito una y otra vez hasta que se queda dormido.
-Buenas noches cariño -susurro para mi misma y le doy un beso en la nariz a Peeta.


Cuando me despierto, es pronto, pero el sol ya a salido. Peeta sigue dormido, y como no escucho ningún ruido deduzco que los niños también... Por la posición del sol diría que son sobre las cinco de la mañana, pero si me quedo en la cama sé que no dormiré y no me gustar estar sin hacer nada, así que decido bajar a la cocina a desayunar algo.
Cojo un par de galletas hechos por Peeta y una pera, nos las traen desde el distrito 11, ya que por aquí no las podemos encontrar.
Me pongo la ropa de caza, y sin hacer ruido salgo por la puerta de casa, y corro hasta el agujero más cercano que hay en la valla que rodea el Distrito.
Al entrar al bosque noto un poco de nostalgia, hace mucho, demasiado tiempo que no venía por aquí. 
Junto ami hay un enorme árbol así que me subo en el, y sentada en un ancho tronco me tomo el desayuno, hasta que algo, o más bien alguien me llama...

2 comentarios:

Marta Sánchez dijo...

Esta muy bien, pero, no nos dejes con estos finales porfavor!

Everdeen dijo...

Jajajajajaja gracias!
Me gusta dejaros con intriga... ;)