sábado, 7 de diciembre de 2013

Tras sinsajo - Capítulo 3

Desde que recibí esa carta algo a cambiado.
En años. muchísimos años, no e sabido apenas nada de Gale. Es verdad que en mi cumple me llamaba, y yo en el suyo, pero eso era hablar dos veces al año. Luego solía salir en la televisión o en el periódico muchas veces, y durante todos estos años he intentado verle todas las veces que e podido; por lo menos quería sentir que sabía algo de él... ¿Pero el de mi? Apenas sabrá nada.
Durante la última semana no he hecho más que pensar y pensar y pensar, y no me lo puedo creer.
Gale...
Gale va volver a casa, a nuestro Distrito. Este en el que tenemos tantos y tantos recuerdos juntos. El y yo, yo y el. En aquellos días en los que uno estaba hecho para el otro.
Yo le quería mucho, creo que más de lo que el cree... Pero no de la misma forma del que el me quería. Creo que en algún momento si que sentí algo especial por el, pero ni comparación con lo que siento por Peeta.
La verdad es que esa etapa de mi vida la tengo muy borrosa; fue una etapa que apenas fui consciente de nada, por todo el dolor que sentía deje de ser yo, y me convertí en prácticamente nada.
Nuestra cabeza es sabia, hace que los peores recuerdos de nuestra vida casi desaparezcan, y eso es lo que me ha pasado ami. Pero los buenos recuerdos hay se mantienen, firmes. Aveces me vienen a la cabeza imágenes de Prim cogiendo flores o limpiando el espejo de mi padre en nuestra antigua casa, también me acuerdo de Gale, el y yo en el bosque corriendo silenciosamente tras nuestra comida, o cuando íbamos al lago; y también esta hay Magde, me acuerdo de ella tocando el piano, cuando ella lo tocaba parecían ángeles y te hacía olvidar las cosas malas...
-¡Maaaaaamaaaaa! -escucho un grito desde la cocina, y me hace despertar de mis pensamientos.
Corro hacía la cocina, como si me fuese la vida en ello. Siempre lo hago, desde que tuve que ir a esos malditos Juegos...
-¿Qué pasa? ¿Estáis bien?
-Si, tranquila - responde Prim, intentando tranquilizarme -solo que queríamos ayudar preparando la cena... Últimamente estáis muy ocupados, y queríamos ayudar... Pero no sabemos como preparar nada. -dice ella triste, pero yo sonrío feliz; feliz de tener a los dos hijos más dulces que podía haber tenido.
-Oh, sois un cielo - y les doy un beso en la mejilla a cada uno- pero no os tenéis que preocupar de nada. Eso si, si queréis ayudarme a preparar la cena ami... - y les miro vacilona.
-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii -responden los dos al unisono.
-¿Entonces, a que estamos esperando? - les digo, y no puedo evitar reírme.

4 comentarios:

Claudia Everdeen dijo...

Que monos son sus hijos:) esta historia de peeta y katniss siempre me ha gustado:) mas bien me ha enamorado
Besoos

Everdeen dijo...

Jejejeje muchisimas gracias, de verdad!
Muchos besos ;)

Liagi dijo...

QUE BONITOOOOO!!
Sigue asi por favor, estoy muy enganchada a tu historia!!
Un enorme beso :))

Everdeen dijo...

Gracias!
Eso intentare jejeje
Otro para ti :)