miércoles, 11 de diciembre de 2013

Tras sinsajo - Capítulo 6

Mientras estoy ayudando a los niños a coger la mochila y el abrigo para ir ya al colegio, Peeta medio corriendo se nos acerca.
-Perdona, se me ha hecho tarde, tengo que ir a la panadería.- Como saludo a Prim y Gale les da un suave beso en la mejilla, y a mi otro en los labios.- ¡Adiós!
Cuando están ya preparados yo también me pongo rápido la chaqueta y les cojo a cada uno de ellos de una mano. 
Al notar sus pequeñas y suaves manos sobre las mías, no puedo evitar pensar en los indefensos que son, pero a la vez sonrío de que ellos puedan vivir en paz, y sobre todo de que no conozcan el verdadero hambre. No es que seamos ricos, para nada, hoy en día en Panem nadie es rico; pero tenemos lo suficiente para vivir, y con eso nos sobra ¿Para que tener más?
Abro despacio la puerta de madera, y salimos a la calle. Noto un frío en aire en las mejillas, pronto llegará la primavera, y por eso las temperaturas no son muy bajas; pero a estas horas todavía hace frío.
Les aprieto un poco las dulces manos a los pequeños y empezamos a caminar hacía el colegio. 
Las calles están bastante llenas, de gente que va a trabajar. Hoy en día no hay minas, cerraron todas por lo peligrosas que eran, pero sobre todo por el duro trabajo que traían. Por eso plantaron verduras, frutas... Y así llevamos hacía delante nuestro Distrito. Pero lo mejor es que ahora nadie pasa hambre, eso ya no existe, todos tienen lo suficiente dinero para vivir en condiciones.
-Yo de mayor quiero ser agricultor, como esos.- dice Prim, señalando a unos agricultores que nos sonrien- quiero plantar comida.- y me mira con una enorme sonrisa.
-Pues yo...- dice Gale pensativo.- mmm nose...- mira hacia un lado donde se ve el enorme bosque donde tantas horas paso- Yo quiero ser cazador; cazador como mamá.
-Gale el cazador- respondo entre risas- si, suena bien.
-Eh -dice Prim, fingiendo enfadarse- ¿Y yo qué?
Me agacho, y la miro a los ojos, y no puedo evitar acordarme de Prim... 
No de mi hija, si no de mi hermanita, mi querida hermanita que nunca haría daño ni a una mosca... Mi hermanita que cuando la llevaba a cazar lloraba con cada animal que cazaba, porque los quería, y siempre he admirado esa capacidad suya... 
Mi hermana, la única persona que siempre he tenido claro, o más bien tenía claro, que la quería.
Si ahora estuviese aquí estaría muy orgullosa de mi, he dejado todos mis rencores y odios a un lado y he sido capaz de formar una familia, una familia de la que me gustaría que ella formará... Pero el peor de los males se la tuvo que llevar. 
Ella amaba todo, sin conocer lo que era, veía lo bueno de todo, y conseguía quererlo; yo era al revés, siempre he visto la mala parte de todo. Ahora en cuanto a eso si que estoy cambiando un poco, pero aun así nunca seré como Prim, nunca...
-Si, Prim la agricultora también suena bien cariño.
-Mamá, no llores ¿Qué pasa?- me dice Prim y me abraza, y Gale hace lo mismo.
-No pasa nada... Después del colegio hablamos ¿Vale? -ellos asienten, y todo el camino que nos quedaba hasta el colegio lo hemos hecho en silencio. Al dejarlos ahí los saludo y ellos me vuelven a dar un cálido abrazo. 
Mientras voy a casa siento como el mundo se me cae encima, y cuando apenas me faltan unos minutos para llegar a casa empiezo a correr.
Corro lo máximo que puedo, enseguida los muslos me empiezan a doler, pero ¿qué importa?
Corro y sigo corriendo... Hacía el bosque.
Sigo corriendo hasta que ya no puedo más, y entonces veo como enfrente mio tengo a aquel lago... El lago que nos enseño mi padre antes de morir, y el que a ella tanto le gustaba.
Sin pensarme nada dos veces salto al lago, salto como si hay estuviese más cerca de la pequeña Prim... 
Me meto debajo del agua, buscando libertad, buscando a todos los que por mi culpa se fueron... Buscando a Prim, a Finnick, a Cinna, a Boggs... Ellos eran los mejores, y se merecían algo mejor, pero por las malditas vallas no están aquí.
Siento que me estoy ahogando, que me quedo sin respiración y salgo de debajo del agua, y estoy llorando, llorando como hacía mucho que no lo hacía. 
Son demasiados recuerdos para mi sola, cuando me dan estos bajones siempre suelo tener a Peeta aquí, conmigo, pero ahora estoy sola, y se que soy egoísta porque quiero compartir mis problemas con el... Pero lo necesito tanto...
Salgo del agua, y desde fuera vuelvo a mirar al lago, al limpio lago. Y para aliviar el dolor me digo ami misma que si no hubiese levantado esas vallas ahora no estaría aquí, y que nuestro Distrito seguiría en la misma miseria. Pero eso no me sirve, y sigo llorando. Siento como se me hincha la cara, y creo que lo mejor será ir a casa, si no quiero coger un resfriado por lo menos.
No sé que hora es, y no he cazado nada todavía, pero hoy no es el mejor día para estar por aquí. Todo me recuerda al pasado.


6 comentarios:

Marta Sánchez dijo...

Genial, gracias por escribir tan pronto, me da que tienes algo importante entre manos ^^

Claudia Everdeen dijo...

Qué bonito! Me encanta como escribes:) Muchas gracias por escribir tantos capítulos porque la verdad es que te dejan con ganas de más y más y más... Si te apetece puedes participar en el concurso ¿Me regalas tu historia? de mi blog pasate para ver las normas:)
Bessooos y sigue asii
- Claudia

Everdeen dijo...

Gracias a ti! Eso quiero, haber si sale bien... Jaja
Un beso :))

Everdeen dijo...

Muchisimas gracias, comentarios asi dan ganas para seguir!
Me paso enseguida por tu blog, gracias por decirme!
Un beso Claudia :3

Tributo dijo...

De los mejores capítulos que has hecho, muy pero que muy bonito.
Sigue así chica, se te da genial!

Everdeen dijo...

Gracias!
Un beso :)